Mama! No quiero ir a la Iglesia !

 

 

 

 

Recuerdo que cuando era niño en mi casa no faltaban los berrinches cuando de ir a la iglesia se trataba. No quería ir, no me interesaba y odiaba el que me forzaran a asistir. A veces inclusive pretendía estar enfermo para no ir (aunque usted no lo crea)  Si usted es padre o una madre de familia, seguramente se puede identificar con mi experiencia. Quizás este luchando con una situación similar con su hijo(a) o ha conocido de una familia que está atravesando por estas circunstancias.

Usted como padre se estará preguntando “ Que debo hacer? Hay alguna estrategia? .Es importante poder mirar esto desde una perspectiva bíblica y así poder tomar una dirección con sabiduría y responsabilidad.

La biblia dice en Hechos 16:31: “Cree en el señor Jesucristo, y serás salvo, tu, y tu casa”. No hay duda que esto incluye a su hijo! Sin embargo, esta promesa no debe eximir la responsabilidad de padre a la hora de educar, guiar, e instruir a los hijos en los asuntos de Dios. Como maestro de jóvenes con frecuencia me encuentro con la  realidad de que gran parte de los jóvenes que nos visitan,  asisten a la iglesia en contra de su voluntad. Simplemente no les interesa estar ahí. Parte de la responsabilidad de instruir a su niño o adolescente consiste en algo muy sencillo pero a veces muy difícil de ejecutar. La estrategia numero uno se llama COMUNICACIÓN. Una relación de afecto que incluya instrucción. La comunicación cargada de exhortación y correcciones muchas veces bloquea la comunicación efectiva.

Exaltamos sus errores y defectos, pero no exaltamos sus puntos fuertes en lo positivo. Entiendo que es obligación de los padres asegurarse de que sus hijos asistan a la iglesia. Pero cuando uno de ellos se resiste a ir, los padres deben entender que mas allá de no querer congregarse, hay algo más en su corazón y en su forma de pensar, que los está llevando a resistirse. Quizás están experimentando una etapa difícil, bullying, o quizás se sientan incómodo por alguna situación o persona. La verdad es que muchas veces esta actitud negativa no es en contra de Dios o de la iglesia, sino en contra  suya. Es una manera en la que ellos pueden desafiarle o quizás probar hasta donde usted está dispuesto a llegar en términos de disciplina y atención. Ellos no lo van a verbalizar, a menos que usted como padre tenga una conversación abierta con ellos. A continuación varios puntos que le ayudaran a mantener una comunicación abierta y efectiva con su hijo.

  • Empiece resaltando algo bueno acerca de su hijo (a).
  • Responda de maneras distintas. Evite el empleo del mismo tipo de respuestas de forma sistemática para que nuestro hijo no piense que siempre somos autoritarios, que le hacemos sentir culpable, que le quitamos importancia a sus asuntos o que siempre le damos sermones.
  • Escuche activamente a lo que le tiene que decir, de esa manera sabrá lo que hay en su corazón.
  • Crea oportunidades para hablar; usted debe estar completamente disponible para su hijo.
  • No importa como el reaccione o le responda siempre comuníquese con amabilidad y respeto sin perder firmeza.
    • Háblele acerca de Dios y de su gran amor.
    • Ore con ellos
    • Lea  la palabra con ellos.

En conclusión, es muy común ver este tipo de actitud en los niños. No obstante, la comunicación siempre será una parte esencial de relaciones sanas que promueven el mutuo acuerdo y la disciplina en casa. Recuerde que usted nunca le podrá exigir algo a su hijo a menos que usted no siembre en ellos el ejemplo, la confianza, y la comunicación. En cuanto a la asistencia a la iglesia tenga siempre en mente que mientras son niños debemos forzarlos si es necesario, pues los padres están a tiempo de imponer su autoridad y su orden (necesarios para la crianza de un hijo). Pero cuando llegan a la adolescencia, los padres deben ser sabios y prudentes a la hora de establecer estructuras de orden para al final poder obtener el resultado deseado.

Mama, Papa tus hijos siempre serán el blanco que Dios ha puesto en su camino (Salmo 127:3). No hay forma de poder esquivar su responsabilidad de padre a la hora de instruirlos en los caminos del Señor.

ESCUCHE, HABLE, ORE y ACTUE; estas actividades le ayudaran a perseguir la misión de conquistar con responsabilidad a tus hijos; además te sacaran del marco de un papa apático e indiferente ante su necesidad espiritual.

Ángel Luis Pérez

(Ministro de jóvenes Dunamis Ministries)